viernes, 28 de marzo de 2014

One of those girls.

Mi vida está tan fraccionada, tan dividida en varias partes. Y no quiero decir en etapas, en edades, vengo a referirme más al comportamiento, a facetas.
Nadie, o casi nadie, llega a caerme del todo bien. Y no sé por qué, es decir, sí, porque a todos les encuentro algo por lo que no pueden caerme bien.
No pienses mal, caerme bien no es un privilegio, simplemente es extraño, mucho.
El caso es que a pesar de esto, consigo relacionarme aceptablemente e incluso parece que logro caer yo bien a los demás, que incluso aparento ser agradable, mientras soy todo lo contrario a eso.
Aunque soy de esta manera, cuando estoy con gente, podría decirse que estoy mejor.
No lo tomo tampoco como algo positivo ya que considero que es por miedo a mostrarme como soy, o como estoy, realmente. Y es algo que ya tengo como innato.

Todo esto cambia nada más alejarme de la multitud. Me evado en mi música, en mi mundo, en mis pensamientos.
A veces, por no decir siempre, prefiero estar en el instituto a estar en casa.
En ella vuelvo a mi caos personal, a eso que intento destruir. Jocoso intentar acabar con lo que tú mismo has construido.
Incontables se han hecho los días en los que solo espero que pasen las horas para irme a dormir, despertarme e irme a clase. Sí, suena a broma, a que exagero, pero es que es así.
Esto no significa que adore que me suene la alarma a las siete de la mañana y me encante estar 6 horas delante de una pizarra. Es simplemente que siento esa necesidad de distracción.

En ocasiones me siento algo egoísta, inconformista más bien, porque no me siento a gusto con nada ni con nadie (salvo con un pequeño gran matiz), a la vez que pienso que es que tampoco merezco tanto la pena como para recibir algo mejor.



Sí, sé que esto no es nada nuevo y muchos se sienten así. No vengo a presentarme como una persona extravagante y original. Soy una más, y punto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario