domingo, 16 de noviembre de 2014

A la mierda.

Dime de cuánto has intentado pasar

y de cuánto has pasado.

Con cuántos semáforos en rojo

te has encontrado,

si al final te has evadido,

si te has perdido,

si te has encontrado.


En uno de estos he aprendido

que el pasado no sólo reprocha

cuando trasnochas

y que aunque intentes huir

no puedes ir a más de 120 por hora.


Están los que frenan

y los que se ríen de los que lo hacen.

Me río y me niego a pensar

y ver pasar

 con la mano en el claxon.

Que yo no aviso pero siempre arranco.


Mi estado siempre en ámbar,

y mis focos fundidos

de gastarlos esperándome,

metida en mis líos

así que en cien metros

gire adonde quiera.


Hasta el GPS me dice

que vaya hostia me espera,

que me tranquilice.

Sonrío y meto primera.

Sin miedo.


A la mierda la sirena 

del poli bueno 

que llevamos dentro.


Tengo toda la vida por delante

y la voy a atropellar.

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